Georges Méliès, el mago que inventó el cine fantástico

Portada: Georges Méliès, 1861–1938. Del Théâtre Robert-Houdin a la Luna.

Cuando pensamos en Viaje a la Luna imaginamos un cohete clavado en el ojo de la Luna. Pero detrás de esa imagen hay un mago: Georges Méliès, que llevó al cine todo lo que había aprendido en el escenario.

Un mago con teatro propio

Méliès nació en París el 8 de diciembre de 1861. Hijo de una familia de fabricantes de calzado, prefirió la magia. A mediados de la década de 1890 compró nada menos que el Théâtre Robert-Houdin, la sala que había fundado el padre de la magia moderna. Con el teatro heredó a su mecánico jefe, Eugène Calmels, y a la artista Jehanne d’Alcy, que años después sería su esposa.

Retrato de Georges Méliès
Georges Méliès. (Dominio público, Wikimedia Commons)

La cámara como varita

En 1896 descubrió el cinematógrafo y vio en él una nueva forma de hacer magia. Se dice que descubrió el truco de sustitución por accidente, cuando su cámara se atascó mientras filmaba una calle. A partir de ahí desarrolló empalmes, exposiciones múltiples, fundidos y color pintado a mano: los primeros efectos especiales de la historia.

Ese mismo año fundó su productora, Star Film. Solo en 1896 rodó 78 películas. Entre 1896 y 1913 dirigió más de 500, de las que se conservan unas 200.

Interior acristalado del estudio de cine de Georges Méliès en Montreuil, con decorados y operarios
El estudio de cristal que Méliès construyó en Montreuil, a las afueras de París. (Dominio público, Wikimedia Commons)

Viaje a la Luna

En 1902 estrenó Le Voyage dans la Lune, un éxito enorme en Francia y en todo el mundo. Fue tal la demanda que abrió una sucursal en Nueva York, dirigida por su hermano Gaston.

La Luna con el cohete clavado en el ojo, fotograma coloreado de Viaje a la Luna de Méliès
El fotograma más famoso de Viaje a la Luna (1902), en su versión coloreada. (Dominio público, Wikimedia Commons)

Caída y redescubrimiento

Hacia 1907 su estilo empezó a pasar de moda. Un mal acuerdo con Pathé en 1910 lo llevó a la ruina en 1913. A mediados de los años veinte, Méliès y Jehanne d’Alcy se ganaban la vida con un pequeño puesto de juguetes y golosinas en la estación de Montparnasse.

El reconocimiento llegó al final. En 1929 una gran gala en la Salle Pleyel recuperó su obra, y en 1931 recibió la Legión de Honor de manos de Louis Lumière, que lo llamó «creador del espectáculo cinematográfico». Murió en París el 21 de enero de 1938.

Para ver y leer

Martin Scorsese le rindió homenaje en La invención de Hugo (2011), con Ben Kingsley como Méliès, basada en la novela de Brian Selznick. Una buena excusa para ver, después, sus cortos originales: siguen siendo magia pura.


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Fuentes

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