Tres cubiletes, unas bolitas y una varita. Con eso se ha asombrado al público durante al menos dos mil años. El juego de cubiletes es el truco de magia mejor documentado de la historia: hay descripciones desde el siglo I y hoy se sigue haciendo en calles, salones y escenarios. Professor Hoffmann lo consideraba la base de todo el arte del escamoteo.
En una sola rutina caben casi todos los efectos de la magia: las bolas desaparecen, aparecen, atraviesan el metal, viajan de un cubilete a otro, se multiplican y, al final, se transforman en algo que no podía estar ahí.
El mito egipcio
Durante décadas se repitió que el juego nació en Egipto. La prueba era una pintura de la tumba de Baqet III en Beni Hasan, de hacia el año 2000 a.C., que los primeros egiptólogos interpretaron como dos hombres jugando a los cubiletes.

Hoy la mayoría de los expertos cree que muestra un juego con vasijas cuyas reglas no conocemos, y algunos la leen como una fase de la elaboración del pan. Las piezas son demasiado grandes y no se ven bolas. Penn & Teller viajaron hasta la tumba en 2003 y llegaron a una conclusión prudente: puede ser cubiletes, o no.
Séneca y los guijarros de Alcifrón
La primera mención segura es romana. Hacia el año 65, Séneca habla en su Epístola 45 a Lucilio de los acetabula et calculi, cuencos y piedrecitas, y confiesa que lo que le atrae es precisamente el engaño: si conociera el secreto, perdería el interés. De acetabulum, el cuenco del vinagre, viene el nombre de los acetabularii, los prestidigitadores romanos especialistas en este juego.
Uno o dos siglos después, el griego Alcifrón nos dejó la escena más viva: un hombre coloca tres cubiletes sobre una mesa de tres patas, esconde bajo ellos guijarros blancos de río, los reparte, los reúne bajo uno solo, los hace desaparecer y los saca de su boca. Mesa como escenario, objetos pequeños, el público muy cerca. Es, sencillamente, un close-up de hace 1.800 años.
El cubiletero de El Bosco
Entre los siglos XV y XVI el cubiletero se convierte en un personaje habitual del arte europeo. En 1514 un libro impreso en Venecia ya muestra a un monje con cubiletes. Pero la imagen más famosa es El prestidigitador, atribuido a El Bosco o a su taller.

Sobre la mesa, dos cubiletes, un cono, unas bolitas y la varita. El mago muestra una bola y todo el mundo la mira. Mientras la mujer inclinada se asombra, el hombre que tiene detrás le roba la bolsa. Es la misdirection convertida en lección moral, cinco siglos antes de que tuviera nombre.
Mil quinientas imágenes. El coleccionista inglés Bob Read reunió casi 1.500 grabados, litografías, óleos y dibujos de cubileteros de Francia, España, Turquía, Portugal, Suecia, Bélgica y Estados Unidos. Su colección se publicó como The Oldest Trick in the Book, en una tirada de solo 300 ejemplares.
Los primeros libros
En 1584, el inglés Reginald Scot publicó The Discoverie of Witchcraft para demostrar que muchos supuestos prodigios no eran brujería sino habilidad. Incluyó los cubiletes, que entonces se hacían con las bases huecas de los candelabros.
En 1634 llegó Hocus Pocus Junior, con la primera rutina completa: tres cubiletes de latón iguales, cuatro bolas de corcho «del tamaño de nueces moscadas pequeñas» y hasta el texto que decía el mago. El título homenajea a William Vincent, un juglar que actuaba como «Hocus Pocus» y tenía licencia para ejercer el juego de manos por toda Inglaterra.
España tiene su propio clásico: Engaños a ojos vistas, de Pablo Minguet (Madrid, 1733), el primer libro español dedicado a enseñar magia. Su subtítulo prometía «todas las diferencias de los Cubiletes». Se reeditó durante dos siglos, hasta 1935, y en 2009 Conjuring Arts lo tradujo al inglés con un artículo de Juan Tamariz.
Bosco, el virtuoso del XIX
En el siglo XIX los cubiletes pasan de la plaza al teatro. Su gran virtuoso fue el italiano Bartolomeo Bosco (1793–1863). Herido en Borodino y prisionero en Siberia, entretenía a presos y guardias con su magia; después actuó ante el zar y las cortes de Prusia, Suecia y Francia. Robert-Houdin admiraba su destreza con los cubiletes, aunque detestaba sus juegos con animales.
Pollitos de Egipto
Mientras tanto, el juego tenía vida propia en Oriente. En la India se hacía sentado en el suelo, con cuencos de madera; en Japón, en interior y con música; en China lo llamaban «El Inmortal que siembra judías». En los puertos de Egipto, los magos Gali-Gali subían a los barcos para actuar por propinas.
El más famoso, Luxor Gali-Gali (Mahguob Hanafi, Port Said, 1902), terminaba su rutina haciendo aparecer pollitos vivos bajo los cubiletes. Actuó en el Ed Sullivan Show en 1949, y sus descendientes siguen usando sus cubiletes en El Cairo. Ese final con pollitos es hoy la firma de Johnny Ace Palmer, primer mago de cerca en ganar el Grand Prix de FISM.
Dai Vernon, el Profesor
Si hay un nombre que define los cubiletes modernos es el de Dai Vernon. Publicó una versión improvisada con vasos de papel en Stars of Magic (1949), pero su rutina clásica es la que describió Lewis Ganson en The Dai Vernon Book of Magic (1957). Según la New York Public Library, los propios magos le atribuyen el origen de alrededor del 90 % de las rutinas de cubiletes que se ven hoy.

Vernon cambió hasta la forma del objeto: los cubiletes altos y cónicos de siempre dieron paso a cubiletes bajos, de la altura de la mano. Y lo hizo con su filosofía de la naturalidad: si el espectador no se daba cuenta de que había habido un truco, eso era magia. Curiosamente, en su acto del Magic Castle solía abrir con los cubiletes, no cerrar.
Los cubiletes de plata. Solo se hicieron dos juegos de los famosos cubiletes de plata grabada de Vernon. Los que usó en televisión pasaron por Larry Jennings y hoy son de David Copperfield; el otro juego lo conserva Persi Diaconis.
Tommy Wonder: dos cubiletes y una bolsa
El holandés Tommy Wonder pulió durante veinte años su rutina de dos cubiletes, publicada en 1977, en 1983 y, por fin, en The Books of Wonder (1996). La sección del libro se titula «Acetabula et Calculi», un guiño directo a Séneca.

Sus accesorios son inconfundibles: bolas de ganchillo naranja vivo, una bolsa azul de punto y un gran pompón. Cuando se publicó el libro, muchos magos quisieron hacerla y descubrieron que primero tenían que convertirse en artesanos: tejer, coser y encontrar cubiletes a medida. Esa es la lección de Wonder: cada objeto está pensado para el efecto, y por eso la rutina sorprende incluso a quien ya ha visto mil cubiletes.
Otros grandes cubileteros
- John Ramsay · rutina con solo dos cubiletes, que Vernon consideraba de las más artísticas que había visto.
- Al «Chop Chop» Wheatley · inventó el Chop Cup hacia 1954.
- Michael Ammar · The Complete Cups and Balls (1998), el gran manual moderno, con prólogo de Tommy Wonder.
- Gazzo · el rey de la calle, con cargas finales enormes y un dominio total del corro.
- Penn & Teller · con cubiletes transparentes, y aun así cuesta seguirlos.
- Aldo Colombini · rutina silenciosa premiada en FISM.

Los cubiletes en España, hoy
La palabra misma está en el diccionario: la RAE define el cubilete como el recipiente de cobre u hojalata «del cual se valen quienes hacen juegos de manos». La tradición sigue viva. Joaquín Matas, formado con Gabi Pareras, Ascanio, Tamariz y Pepe Carroll, cierra sus sesiones con su versión de la rutina de Vernon y la explica en A Fuego Lento. Antonio Romero abrió otra puerta con sus Cubiletes Transparentes.
El objeto
Del cuenco romano al candelabro hueco, del cono de latón al cubilete bajo de Vernon. El modelo moderno por excelencia es el de Paul Fox: cobre, perfil achaparrado y anillos en la base, con un aspecto tan pequeño que engaña sobre lo que cabe dentro. Y a su lado, el cubilete como pieza de orfebrería, con grabados que recuerdan a los de plata de Vernon.




Dos mil años de engaño
De los guijarros de Alcifrón a las bolas de ganchillo, el juego ha cambiado de manos, de materiales y de escenarios, pero no de esencia. Séneca lo dijo mejor que nadie: lo que nos atrapa no es la bolita, es el engaño. Por eso, dos milenios después, cuando un mago coloca tres cubiletes sobre la mesa, todavía nos acercamos a mirar.
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Fuentes
- Cups and balls · Wikipedia
- Pierre Taillefer, «Origins» · BnF / CNAC
- «The Oldest Trick in the Book» · Magicana
- Hocus Pocus Junior (reseña) · Vanishing Inc.
- Items from the History of Magic · Mental Floss
- Pablo Minguet · Hispanopedia
- Gibecière 8 · Conjuring Arts
- Bartolomeo Bosco · Wikipedia
- Penn & Teller’s Magic and Mystery Tour · Wikipedia
- The Magician’s Professor: Dai Vernon · New York Public Library
- Roberto Giobbi, The Magic Memories 171
- The Books of Wonder (reseña) · Vanishing Inc.
- The Oldest Trick in the Book · Conjuring Arts
- A Fuego Lento · Pastomagic
- Cubilete · Diccionario de la RAE

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