Joan Font Pons (1929–2026): el «manitas de plata» de la magia catalana

Portada: Joan Font Pons, 1929-2026, el manitas de plata de la magia catalana, con la cubierta de Cartomagia de artesanía

El 31 de octubre de 2026 falleció en Barcelona, a los 97 años, Joan Font Pons: ilusionista, cartomago, escritor y, sobre todo, constructor. Juan Tamariz le llamaba «manitas de plata» y Arturo de Ascanio escribió que pertenecía a un gremio escasísimo, el de los verdaderos «manitas» autoexigentes, en el que apenas recordaba a Varone o a Tommy Wonder.

No fue un mago de televisión ni de grandes teatros. Fue algo más raro y más valioso: el artesano que convierte una idea en un objeto que funciona, el amigo que fabrica el aparato con el que otro gana un premio y el guardián que rescata las filmaciones de un compañero para que no se pierdan. Esta es su historia, contada desde las piezas que dejó.


De Ribes de Freser al teatro

Joan Font Pons nació el 6 de mayo de 1929 en Ribes de Freser (Girona), hijo de un pianista y compositor de sardanas. Su primer contacto con la magia llegó a los cinco o seis años, cuando a un amigo algo mayor le trajeron los Reyes una caja de magia. El segundo encuentro, el definitivo, fue en 1940: vio actuar a un mago en la fiesta mayor del pueblo y aquel día decidió que él también sería mago.

Durante sus años de seminarista consiguió su primer libro de magia a través de un compañero. Más tarde se trasladó a Vilanova i la Geltrú, donde dio rienda suelta a la afición. Su popularidad llegó a oídos de un empresario local, que le ofreció su teatro para que actuara. Él mismo lo resumía con humor: «Trabajando mucho, estudiando poco y haciendo toda la magia que podía, llegó la época del servicio militar».

En la mili, la magia le sirvió para hacer amigos, ganarse el favor de oficiales y mandos y, según sus palabras, «comer sin probar rancho». Su equipo cabía en un bolsillo: una baraja biselada, un FP de hojalata, papel Okito, la cuerda india, el cambio de pañuelo a huevo y la copa y la bola. Destinado a Madrid, actuó muchísimo; nunca cobró por ello.

Constructor de edificios, constructor de magia

De profesión, Joan Font fue constructor. De vocación, también: de juegos, de aparatos, de soluciones. Su lema lo dice todo: «Cualquier artilugio sirve para hacer magia». Contaba que un día recibió un recipiente japonés con el que se hacía una rutina de dados; lo cambió por un colador, porque haría lo mismo y nadie sospecharía de un colador.

Fotografía en blanco y negro dedicada por Joan Bernat al amigo Joan Font, 3 de diciembre de 1992
Fotografía dedicada por Joan Bernat «al amigo Joan Font, creador y artífice de ingeniosos efectos de micro y de cartomagia», 3 de diciembre de 1992.

Esa manera de pensar, resolver con lo cotidiano lo que otros compran en una tienda, es la que le convirtió en el constructor de confianza de media profesión. Varios magos han ganado premios con material salido de sus manos:

  • Santiago de la Riva le habló de un juego con cubiletes y del principio en que se basaba; Joan se los fabricó. Con esa versión acudió a la 23ª Convención F.F.F.F. en compañía de Tony Cachadiña, Juan Tamariz, Rafael Benatar, Ramón Riobóo y Jorge Haddad.
  • Ideó y construyó la «Carta al cuadro» para Oriol Rusca y Tino Call, con la que ganaron el primer premio de cartomagia en el Congreso Nacional de Granada de 2001.
  • Construyó el material del juego con el que el portugués Helder Guimarães ganó un primer premio de cartomagia.

Lo que Ascanio vio en 1994

En la primavera de 1994 Joan Font dio una charla-demostración en los locales de la S.E.I. de Madrid sobre la fabricación casera de pequeños aparatos de magia. Arturo de Ascanio la reseñó en la revista Ilusionismo (nº 372, mayo-junio de 1994) bajo un título muy suyo: «Una “conferiencia”… distinta».

Ascanio confiesa que llegó con cierto escepticismo y que este fue convirtiéndose en admiración creciente. Lo que más le gustó no fueron los aparatos en sí, sino el concepto de magia que se vislumbraba a través de su fabricación: si alguien fabrica instrumentos inspirados, decía, es porque tiene un concepto inspirado de la magia, como aquel artesano llamado Stradivarius tenía un concepto maravilloso de la música.

«Joan nos da la elegancia de la solución sencilla y pulcra, obtenida con un mínimo de esfuerzo y un máximo de resultado. ¡Qué envidiable talento!»

Arturo de Ascanio, Ilusionismo nº 372, 1994
Página A modo de prólogo con el artículo de Arturo de Ascanio
El artículo de Ascanio, convertido en prólogo de Cartomagia de artesanía.

Años después, Joan Font eligió ese artículo como prólogo de su obra más importante. No pidió un prólogo nuevo a ninguno de sus muchos amigos, que lo habrían escrito encantados; prefirió honrar la memoria de Ascanio con sus propias palabras. «Una vez más, gracias Arturo», cierra la nota.

Cartomagia de artesanía: la obra maestra

El título completo ya es una declaración: Cartomagia de artesanía con mucho truco gusto. Es una recopilación de juegos con cartas trucadas que incluye todo el material necesario, y en ella Joan Font vuelca a la vez sus dos oficios.

Los dos volúmenes de Cartomagia de artesanía
Los dos volúmenes: el libro de rutinas y «El Material».

La obra se compone de dos volúmenes encuadernados en espiral, dentro de un estuche:

  • El libro de rutinas, con las presentaciones, los manejos y un capítulo final de cuentas, movimientos y accesorios. Cada fotografía lleva un símbolo de lectura rápida: un ojo para el punto de vista del público, una chistera para el del mago y una zona oscura para el «punto de vista imposible», el que no es ni de uno ni de otro.
  • «El Material», un volumen de hojas de PVC donde cada juego tiene su bolsillo con las cartas trucadas, fabricadas con barajas 505 de Fournier y Bicycle. En la contraportada, una coletilla muy suya: «¡Por favor! A la cabeza no. Al contenedor, es material reciclable».
Página de El Material con las cartas de El fantasm-a-travieso
Una página de «El Material»: cada juego, con sus cartas, en su bolsillo.

Los títulos de los juegos tienen el humor que Ascanio ya había notado en la charla: El fantasm-a-travieso, El semáforo de los deseos, La carta canguro, 7 y ½ sombreros verdes, El contador Geiger, Haberlas haylas, El vampiro ligón, ¡A cortar el césped! o P.D.P. (Punto de partida).

Una pequeña lección de teoría

El capítulo «Conviene saber que…» es, sin pretenderlo, un texto de teoría. En pocas páginas Joan Font explica:

  • Que las cartas trucadas de apariencia normal deben salir de una baraja del mismo modelo y, al terminar, poder cambiarse por otras iguales sin trucar. Para ello incluye un sobre de cambios, una carterita Himber y otra «de cosecha propia».
  • Que hay dos tipos de trucaje: el que está solo en la impresión, que suele servir para una única presentación, y el mecánico, en el que el efecto se produce a lo largo del juego y no solo en el clímax. Él se prodigó más en el segundo.
  • Que no es lo mismo colocar una carta entre otras dos y mostrar al final que ha desaparecido, que verla desaparecer lentamente. Todo lo que se mueve sin explicación posible, y más si lo hace despacio, «está envuelto de una atmósfera muy mágica y misteriosa».
  • Que prescindió a conciencia de las cartas de doble cara, doble dorso o caras blancas: ya están en todos los libros y en todas las tiendas.

Es la misma idea que Ascanio resumió en una frase: la elegancia de la solución sencilla y pulcra.

Mi rutina de magia con palitas y otras creaciones

Estuche de Mi rutina de magia con palitas
El estuche de Mi rutina de magia con palitas, con el material alojado en espuma a medida.

La otra gran pieza publicada es Mi rutina de magia con palitas: un estuche con cinta de apertura que contiene el folleto de la rutina y el material completo: la cajita de madera, la funda de fieltro verde, la palita y una ficha roja. Hasta la tarjeta de instrucciones está pensada por un constructor: «Para extraer la caja, empujar a través del agujero de la cara posterior».

La rutina sigue el esquema clásico de las palitas (presentación y clímax), pero con una ilustración propia: caras dibujadas que aparecen y se multiplican hasta llenar las dos caras de la palita. Es un buen ejemplo de su manera de trabajar: un efecto conocido, un material que él mismo fabrica y un detalle de presentación que lo hace suyo.

En Barcelona, Joan Font estuvo vinculado a la tienda Magic Tools, cuyo sello (una chistera con conejo) aparece en varias de sus producciones, como el juego Mamá gata negra, mamá gato rojo o la baraja Magic Zodiac. También firmó El Musol, un juego en catalán recogido en los vídeos de Joan Bernat.

El amigo que guardó la memoria de Bernat

Estuche de La magia de Bernat
La magia de Bernat, tres DVD editados por Joan Font.

Hay una faceta de Joan Font que define su carácter mejor que cualquier aparato: la de guardián de la memoria de los demás. Joan Bernat, dos veces primer premio en el Congreso de Ginebra de 1952 (manipulación y cartomagia) y coautor con Esteban Fábregas de Cartomagia. El maravilloso mundo de los naipes (1953), el libro que impulsó la cartomagia española en la segunda mitad del siglo XX, dejó horas de grabaciones. Joan Font las reunió y las editó en tres DVD bajo el título La magia de Bernat.

En la «Nota de Joan Font» que acompaña la edición lo deja claro: «Mi pretensión al divulgar estas grabaciones ha sido rendir homenaje al entrañable amigo Joan Bernat. No existe ningún interés económico». Y como la descripción autobiográfica de Bernat le parecía «excesivamente concentrada», añade lo que su amigo había omitido: los premios de Ginebra, los libros Cartomagia 30 años después, Manipulaciones y El quinto mosquetero, con sus 1.223 ilustraciones dibujadas por el propio Bernat, las memorias de las que solo se imprimieron 26 ejemplares, la zarzuela La Bella Dolores y el ballet Un canto a la ilusión, dedicado a Joan Brossa.

Los tres volúmenes recogen filmaciones irrepetibles (Ginebra 1952, las películas de Maymó, Cardini, el Congreso Internacional de Barcelona de 1964, Jaca 1978), las técnicas de Bernat a una sola mano, sus juegos y floreos y sus «recuerdos entrañables». En el tercer volumen, entre esos recuerdos, aparece la Carta al cuadro de Joan Font. Es el único lugar de toda la colección donde se cita a sí mismo.

Obras y creaciones

  • Cartomagia de artesanía con mucho truco gusto: dos volúmenes (rutinas y «El Material») con todas las cartas trucadas incluidas. Prólogo de Arturo de Ascanio.
  • Mi rutina de magia con palitas: estuche con folleto y material completo.
  • La magia de Bernat: tres DVD con las grabaciones de Joan Bernat, editados por Joan Font como homenaje.
  • Carta al cuadro (para Oriol Rusca y Tino Call, primer premio de cartomagia, Granada 2001).
  • Cubiletes a partir del principio que le explicó Santiago de la Riva.
  • El Musol (juego en catalán), Mamá gata negra, mamá gato rojo, Magic Zodiac (Magic Tools, Barcelona).
  • Material para el juego premiado de Helder Guimarães.
  • Conferencia sobre fabricación casera de aparatos (S.E.I. Madrid, 1994).

Despedida

Joan Font Pons falleció en Barcelona el 31 de octubre de 2026, a los 97 años.

Joan Font decía que cualquier artilugio sirve para hacer magia. Lo demostró durante más de ochenta años con un colador, con una palita, con una cajita de madera y con cientos de cartas que él mismo fabricó. Ascanio deseaba en 1994 que Joan volviera pronto «para continuar una charla que adivinamos solamente ha empezado». La charla sigue abierta en cada pieza que dejó en manos de sus amigos.


Fuentes

  • Arturo de Ascanio, «Una “conferiencia”… distinta», revista Ilusionismo nº 372 (mayo-junio 1994), reproducido como prólogo en Cartomagia de artesanía.
  • Joan Font Pons, Cartomagia de artesanía con mucho gusto (ejemplar de la colección del autor de este blog).
  • Joan Font Pons, «Nota de Joan Font», en La magia de Bernat (3 DVD).
  • Joan Font Pons – MagiaPedia
  • Joan Font Pons – Blog Magia&Cardistry

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