Robert-Houdin, el padre de la magia moderna

Portada: Robert-Houdin, 1805–1871. El mago es un actor.

Si la magia que vemos hoy en un teatro tiene un padre, ese es Jean-Eugène Robert-Houdin. Relojero, inventor y artista, sacó la magia de las ferias y la llevó a los salones con frac y buenas maneras.

El relojero de Blois

Nació el 7 de diciembre de 1805 en Blois (Francia). Su padre, Prosper Robert, era relojero, y él heredó el oficio y la pasión por los mecanismos de precisión. Esa habilidad le permitió construir autómatas y relojes misteriosos que todavía hoy asombran.

Retrato fotográfico de Jean-Eugène Robert-Houdin
Jean-Eugène Robert-Houdin. (Dominio público, Wikimedia Commons)

Las Soirées fantastiques

El 3 de julio de 1845 abrió su propio teatro junto al Palais-Royal de París: una sala de unas 200 butacas donde ofrecía sus Soirées fantastiques. Al principio el público era escaso; el éxito llegó con la Segunda Vista, un número de transmisión de pensamiento con su hijo Émile. Otros clásicos de su repertorio fueron la Suspensión etérea, el Cofre ligero y pesado y el Naranjo maravilloso.

Grabado de la Suspensión etérea: Robert-Houdin junto a su hijo, que flota en horizontal apoyado en un solo bastón
La Suspensión etérea, uno de sus números más famosos, en un grabado de la época. (Dominio público, Wikimedia Commons)
Cartel de 1848 que anuncia las Soirées fantastiques de Robert-Houdin
Cartel de las Soirées fantastiques de 1848. (Dominio público, Wikimedia Commons)

La misión de Argelia

En 1856, el gobierno de Napoleón III le encargó una misión singular: viajar a Argelia y demostrar con sus ilusiones que la «magia» francesa superaba a la de los líderes locales. Es uno de los episodios más curiosos, y también más discutibles, de la historia de la magia.

El teórico

En Les Secrets de la prestidigitation et de la magie (1868) propuso la primera clasificación seria de los efectos mágicos. Para él, triunfar exigía tres cosas: «destreza, destreza y destreza». Pero también conocimientos de ciencia y, sobre todo, criterio artístico. Despreciaba a quienes dependían solo de aparatos que hacen el truco por sí mismos, como un músico que solo da vueltas a la manivela de un organillo.

Dividió el arte en seis ramas:

  1. Proezas de destreza
  2. Magia natural, apoyada en las ciencias
  3. Magia mental
  4. Mesmerismo fingido
  5. Fenómenos «mediúmnicos»
  6. Juegos de salón sencillos

Su clasificación inspiró después a S. H. Sharpe y a Dariel Fitzkee, que en The Trick Brain (1944) llegó a 19 categorías.

«El mago es un actor»

Su frase más citada resume todo su legado: el mago es un actor que interpreta el papel de mago. La magia no es solo técnica, es interpretación. Aunque creemos que esa interpretación no es del todo correcta.

Herencia

Murió el 13 de junio de 1871 en Saint-Gervais-la-Forêt, cerca de Blois. Sus memorias, Confidences d’un prestidigitateur (1858), fascinaron a un joven Erik Weisz, que tomó el nombre artístico de Houdini en su honor… aunque años después le dedicó un libro crítico, The Unmasking of Robert-Houdin (1908). Desde 1966 Blois acoge la Maison de la Magie Robert-Houdin, museo y teatro a la vez.


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Fuentes

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